miércoles, 18 de septiembre de 2024

Saltar (1)

                             Nadie pensó que terminar con lo que parecía ser el fin de la humanidad sería el verdadero final para la humanidad tal y como la conocemos. En el año 2063 y tras la escalada de represalias entre las distintas potencias militares mundiales se llegó a un tratado internacional nunca visto. Dos años más tarde todas las naciones del mundo habían desarmado todo el armamento nuclear y cualquier tipo de misil que pudiera suponer el inicio de una escalada de destrucción que erradicara la humanidad. ¿Significaba eso el fin de las guerras del mundo? Por supuesto que no. Mientras el tratado firmado en Nueva York se desarrollaba las distintas potencias militares desarrollaban alianzas y nuevas estrategias. Al mismo tiempo que sobre la mesa había un tratado que supondría el fin de las guerras en el mundo, bajo la misma cada territorio se desarrollaba de cara a ganar la que parecía una tercera guerra mundial en ciernes. 

En América se produjo una alianza sin precedentes entre el norte, el centro y el sur. El desarrollo de entrenamientos militares y armas de fuego fue el foco central de sus preparativos. Rifles de francotirador con un alcance mayor que cambió la mirilla por radares y soldados mejor entrenados. No tenían misiles pero tenían una bala para cada uno de sus enemigos. Crearon el conocido muro americano en las costas que rodean el continente. Asaltar el continente por mar o aire a una distancia identificable por radar haría que una lluvia de balas arruinara tu viaje no aprobado por el gobierno continental. Cada rifle era capaz de perforar un avión de combate a su alcance o convertir en carne picada a un humano.

Asia y Oceanía pensaron que la cantidad es más importante que la calidad y siguiendo los pasos de uno de los países más controvertidos de la alianza como era Corea del Norte convirtieron a todos los ciudadanos en posibles soldados. Entrenamiento militar obligatorio para toda la población. Mujeres y hombres por igual convertidos en armas al servicio de la asociación gubernamental a partir de los 16 años. La propaganda militarista avivó el fervor popular y el patriotismo. Cada territorio de Asia y Oceanía se sintieron protegidos ante la llamada revolución patriótica.

Mientras sus rivales tomaban estrategias defensivas Europa firmó un armisticio con Rusia que llevó a ambos territorios a formar uno solo. Esta unión trajo consigo una gran revolución militar. Ambas potencias decidieron recuperar la investigación con humanos iniciada en la Segunda Guerra Mundial y con ella cambiar el rumbo de como se producirían las guerras en el futuro. De estas investigaciones en conjunto llegaron "los modificados", humanos alterados genéticamente para tener capacidades superiores. Fue el gran movimiento militar del siglo XXI. En el año 2095 la primera generación de modificados asimiló bajo conquista militar el continente africano que había permanecido neutral a los movimientos militares del resto del mundo. Esta primera generación de supersoldados tenían un físico imponente, su piel era resistente a las armas tradicionales, su fuerza era capaz de derribar vehículos con facilidad y aunque sus capacidades cognitivas se veían algo mermadas su manejo de armas de fuego era suficiente para convertirse en el martillo con el que Europa y Rusia golpearon por primera vez. Pero la alianza sabía que necesitaría otro tipo de soldados para sus otros dos rivales, si con África había bastado un martillo para los siguientes necesitarían un escalpelo. África fue fundamental para ello, además de los soldados voluntarios europeos o rusos, se sometían a experimentos a la población del continente africano. Y si a la primera generación se les llamaron los Berserkers por su violencia en combate, la segunda generación trajo consigo cinco tipos de nuevos soldados: los ferales humanos con los sentidos mejorados y con una fuerza y velocidad superior a la de un humano normal; los mentalistas capaces de leer la mente de toda persona a su alrededor, hablarte a través del pensamiento y que en unión se convierten en radares humanos con un radio de alcance superior al del electrónico; los cambiantes que al contacto con cualquier cosa orgánica son capaces de adquirir su aspecto y sus capacidades; los saltadores con una capacidad de teletransporte y los explosivos que eran humanos con la capacidad de convertir su cuerpo en una bomba. Para someter a esos soldados esclavos también se crearon los "chips de control", un implante cibernético en la nuca del sujeto que servían para someterlo a los designios de su superior más cercano. Se construyeron cinco torres de emisión en cinco puntos del territorio europeo que mantenía en funcionamiento la estructura de esta tecnología de control a lo largo de todo el planeta. Esta tecnología se aplicó en aquellos soldados que se consideraron poco colaborativos con la causa eurorrusa. 

Verano del año 2078. Base militar de Lisboa. Al amanecer. Allí un alto mando militar observaba con detenimiento a dos tropas de modificados del tipo saltador. Tras el éxito de la primera generación de modificados en la conquista del continente asiático, era el momento poner a prueba la nueva fuerza militar de la alianza entre Europa y Rusia. Si la primera generación era un ariete que derribaba las defensas enemigas, la segunda estaba considerada un bisturí para misiones más complicadas. El militar de más rango escrutaba a los dos pelotones, cada líder de pelotón estaba al frente nerviosos ante la que sería su primera misión militar. Hoy se internarían en territorio americano para engrosar las conquistas de la alianza eurorrusa también al otro lado del océano Atlántico. 


-Capitán del equipo de asalto J-5127, usted y su pelotón han sido entrenados para esta misión. Conocen los peligros que tiene y como resolverlos con facilidad. Hoy llevarán la primera victoria a territorio americano a nuestra gran alianza continental. En breves saldrán de aquí en formación y realizarán sus saltos espaciales dirección la base militar de Florida. Allí nuestros cambiantes infiltrados deberían haber neutralizado a los dos francotiradores encargados de proteger ese territorio pero en caso de que su misión falle deberán realizar sus saltos de manera no lineal para evitar las posibles represalias defensivas del enemigo. Cuando alcancen allí su equipo como han practicado se dividirá para tomar la base enemiga y en caso de ser posible conseguir al menos un rehén al que se le pueda extraer información. Esta misión tiene que realizarse lo más rápido posible evitando así que el enemigo se pueda poner en contacto con sus aliados. Alrededor de una hora más tarde, el equipo de transporte llegará con los mentalistas y los ferales para mantener el territorio protegido. Capitán del equipo de transporte J-7215 en media hora llegarán el resto de hombres que tendrán que transportar en su misión. Es importante que en cuanto establezcan la base se organicen bien los turnos de los mentalistas para que se tengan controladas las posibles represalias enemigas. Tienen todos ustedes una misión y han recibido el entrenamiento y las herramientas para completarlo, solo el éxito será permitido. Su suerte será la de nuestra gran alianza. Prepárense.


J-5127 miró a su compañero J-7215 buscando su complicidad y la encontró. Desde el inicio del entrenamiento como saltadores la casualidad de que su código numérico fuera el mismo pero inverso les hizo acercarse en el que era el inicio de una gran amistad. Ambos habían logrado medrar dentro de las tropas de saltadores por sus grandes dotes. Mientras que J-5127 era veloz y era alcanzar desplazamientos espaciales de hasta quinientos metros de distancia, su compañero J-7215 era capaz de desplazar la mayor cantidad de carga en largas distancias. Ambos decidieron al llegar al puesto de capitán no utilizar los nombres que le habían asignado los altos cargos ni entre ellos ni con sus hombres y J-5127 decidió renombrarse como J-7 y J-7215 recuperar su nombre de su vida anterior y volver a ser Bobby. Esta sería su primera misión pero estaban convencidos que no sería la última. J-7 indicó a sus tropas que se colocasen en formación mientras Bobby les indicaba a los suyos que podían descansar hasta que llegase el resto de los refuerzos. J-7 respiró profundo e intentó serenar la excitación frente a la misión. Para él saltar ya era como caminar o respirar, un acto que ya realizaba de manera automática y que solo precisaba de mayor concentración cuando requería cierto grado de precisión. Había sido entrenado no solo en desplazamientos sino en combate utilizando su habilidad de teletransporte. Durante las pruebas con los primeros saltadores se comprobó que durante el salto el tiempo parecía plegarse para el desplazado en el espacio, este pliegue permitía que el saltador pudiese aplicar inercia al movimiento de su cuerpo en el lugar de aparición, hablando claro: un saltador podría golpear a sus rivales con mayor fuerza aprovechando la inercia generada por el propio desplazamiento espacial. Esto convertía a los saltadores en una especie de ninjas capaces de aparecer en un instante donde sus rivales y asestar un golpe letal.

Con una orden de J-7 el equipo de asalto desapareció de la base militar para adentrarse sobre el océano. El equipo de asalto se movía como por arte de magia, en un instante los tenías delante y en menos de lo que dura un parpadeo estaban a centenares de metros de distancia. Tras cada salto, J-7 comprueba que el equipo de asalto intente mantener la formación de la mejor manera posible. Iban equipados con un traje especial que se adaptaba a las distintas temperaturas para que no pasaran frío en el viaje transoceánico además de aportar camuflaje en la oscuridad de la noche y un cuchillo militar en su funda capaz de atravesar incluso kevlar aplicando la fuerza necesaria. Debido a la particularidad de sus capacidades no era necesario incorporar en el equipo una pistola u otro tipo de arma de fuego. El líder comprobó que ya habían alcanzado la parte del viaje donde podrían ser detectados por los francotiradores americanos. Esta parte del viaje era una mezcla entre fe en que los compañeros infiltrados en la base enemiga que en caso de fallar su misión tendrían que confiar en el teletransporte no directo y la suerte para no ser abatidos. Tras varios saltos no parecían estar siendo atacados y eso aumentó su confianza en la misión. En unos minutos llegarían al destino y allí empezaría la parte difícil pero él y sus hombres estaban preparados.

Cuando el equipo de asalto alcanzó territorio enemigo dos de sus miembros tomaron otro rumbo siguiendo el plan. Cada uno de los saltadores se desplazó dirección los búnkeres del francotirador, allí deberían encontrarse a un cambiante que debería tener apresado al tirador enemigo. Los nueve modificados restantes se desplazaron a la suficiente altura para no ser vistos hacia la base enemiga. Desde los cielos J-7 comprobó que había dos vigilantes en la entrada e indicó a dos miembros del equipo que los finiquitaran. Ambos saltaron en dirección a sus enemigos y rasgaron sus cuellos desde atrás mientras les tapaban la boca para que no pudieran avisar al resto de la base. Ya reunidos de nuevo en la entrada el líder del pelotón mantuvo a uno de sus tropas en el exterior vigilando desde las alturas por si ocurría algo o se aproximaba alguien, en caso de que eso pasara tendría que eliminarlo. Los otros ocho hombres entraron en la base y con sigilo se fueron dividiendo por sus pasillos conocedores de la misión que tenían. J-5127 tenía que ir a la sala de comunicaciones, era la parte del plan más delicada porque exigía mucha velocidad. Por el camino tuvo suerte y no se topó con ningún soldado enemigo. El ataque se planeó para la noche teniendo en cuenta que habría menos guardia. Llegó a la sala de comunicaciones y allí se encontraban tres enemigos. Antes de que lo percibieran en la sala saltó para alcanzar a uno de ellos y en cuanto lo agarró saltó lo máximo que pudo en dirección vertical, soltó al soldado y volvió a la sala donde se encontró a los dos enemigos preguntándose si se había ido su compañero al baño. En cuanto vieron a J-7 aparecer de la nada se pusieron en alerta pero no tuvieron tiempo a reaccionar porque el saltador había repetido la jugada que había hecho con el anterior. Para cuando volvió a la sala el soldado enemigo estaba de pie con su arma en la mano pero el modificado apareció en un pestañeo a sus espaldas y le colocó el cuchillo alrededor del cuello. El soldado soltó el arma. Fuera del edificio se empezó a escuchar ruido. "It's raining men" le dijo J-7 al oído a su rival mientras los compañeros de su rehén empezaban a caer alrededor del edificio en el que se encontraban. El hombre temblaba ante el poder del equipo de asalto. Uno de la tropa apareció para informar de que habían tomado la base sin problemas y sin bajas. J-7 le indicó que preparasen todo para cuando llegaran sus otros compañeros. Había que atar a los rehenes fuera para que el equipo de transporte se los lleve a la base de Lisboa y mantener en funcionamiento la base para que no sospechen de que ha sido tomada.

El equipo de transporte llegó según lo planeado. Cada uno de los saltadores llevaba una mochila con armas o herramientas que necesitarían para mantener la base y a dos modificados de distintas variedades. El líder del pelotón J-7215 transportaba a dos mentalistas. J-7 caminaba a recibirlo cuando pudo observar como uno de los rehenes se soltaba y corría hacia uno de los cadáveres de sus compañeros y recuperaba el arma apuntando a los recién llegados. J-7 por instinto saltó hasta su amigo y sacando fuerzas de donde no podía los transportó fuera de la dirección de la pistola enemiga. Otro desplazamiento espacial lo llevó a donde estaba su enemigo tras disparar al aire y aprovechando la inercia del salto lo desarmó de una patada. Mandó a sus hombres que lo atasen bien esta vez y sintió una punzada de dolor en su cabeza. Estaba sangrando por la nariz, él no estaba entrenado para el transporte y había sido demasiado esfuerzo. Caminó hasta su compañero que estaba comprobando que no se produjeron daños dentro de las filas del equipo de transporte.

-Bobby bienvenido. - Se chocaron las manos. - Me debes una por lo de antes, me va a doler la cabeza toda la semana. Vamos a poner este lugar en marcha. Primera victoria.

lunes, 5 de agosto de 2024

Sócrates

 Me preguntan cómo estoy
y no puedo levantar la mirada;
me preguntan cómo estás
y la verdad, no sé nada;
me preguntan qué estoy haciendo con mi vida
y no tengo ni idea todavía;
me preguntan qué te cocinaría
y respondo que todos los días
y me pregunto quién soy
y solo logro rumiar que me voy.

martes, 30 de julio de 2024

La rutina de la receta

 Si desaparezco
que no sea con ojos de pez muerto,
si desaparezco
quiero seguir reconociendo a los que quiero,
si desaparezco
que no duela,
si desaparezco
liberaré al pájaro azul,
desaparezco
y ya no hay nadie que me llore.

viernes, 26 de julio de 2024

Un lugar ruidoso

Si hablando se entiende la gente
callando se desentiende,
porque dice más un silencio
que enterrar en nuestro cementerio
todo aquello que nos quedamos sin decir.
No creo que se sienta extraño
que si respiramos por escuchar que nos digan te amo
por el vacío del silencio podamos morir.

miércoles, 24 de julio de 2024

Ego(L)ísta

 Me pediste que hiciera todo
y te has ido,
me dejas solo
sin saber todo lo que he perdido.
Hablas de sentir
y no haces nada,
cómo voy a ser feliz
si me has roto hasta el alma.
Me dices que te sane
y te vas al verme mal,
quieres que te ame
cuando para ti he sido de usar y tirar.
Me repites lo mucho que te duele
y con todos tus golpes se puede hacer una lista,
me pedías que contigo sueñe
pero no es amor, eres egoísta.

lunes, 17 de junio de 2024

La playa de las personas de arena

                             No sé como llegó a mis oídos la historia de la playa pero recuerdo que en cuanto supe de la misma congelé toda mi vida para descubrir lo si lo que se decía era cierto. Tras pasar un día observando la naturaleza mágica de lo que sucedía y sucede allí tomé la resolución de pedir poder trabajar desde casa y buscar una vivienda lo más cerca posible de la misma. Lo primero llevó más tiempo de lo deseado pero se hizo realidad y lo segundo se produjo con más sencillez de la esperado. La situación mágica de aquella playa hacía que muy pocas personas quisieran vivir en sus cercanías. De aquello había pasado casi dos años en los cuales cada día intentaba pasar el mayor tiempo que mis tareas me dejaban observando tan maravillosos eventos. 

Hoy es uno de esos días donde puedo pasar todo el día allí. Y es importante resaltar que el día. Porque si algo he aprendido de mi estancia en ese lugar es que la magia aparece y desaparece con los rayos del Sol. Madrugar no me costó nada sabiendo que sería otro día en la playa. Llegué antes de que amaneciera y clavé mi silla justo en el límite donde empieza la misma, saqué el libro que me traje para amenizar la espera y esperé. No tuve que esperar mucho, porque no habían pasado ni cinco minutos y una pareja estaba preparada para recibir el amanecer. Tendrían unos veintidós años e intercalaban sonrisas cómplices con algún piquito. Durante toda la espera se sostenían el uno al otro por la mano sentados. Aquella era la viva imagen del amor. Los amantes solían ser madrugadores. Tantas ganas de llegar a la playa que aparecían antes de los primeros rayos de Sol. Cuando empezó a amanecer ambos se incorporaron sin soltarse el uno al otro. Se miraron a los ojos y asintieron cómplices. No pude ni ver ni escuchar nada pero en ese gesto se intuía un mensaje intercambiado que decía que lo iban a conseguir. Y con el ímpetu de la juventud avanzaron agarrados corriendo. Al poner el primer pie sobre la arena de la playa, la naturaleza de los jóvenes cambió totalmente. Donde antes había carne, huesos y sangre ahora solo había arena. Aquellos dos hombres de arena avanzaban corriendo en dirección al mar. A uno de ellos se le había deshecho el brazo que tenía libre en la carrera y al otro una de sus piernas desapareció fusionándose con la propia playa a escasos metros del mar. Y con todo, alcanzaron el agua salada. Al llegar se fundieron en un abrazo y un último beso. El agua marina brilló y de los amantes de arena solo quedaba el recuerdo de haberlos visto sonreír mientras desaparecían.

Me alegré por la victoria de ambos. Aunque no tenía claro si llamar victoria a desaparecer en el océano. ¿Qué significaba todo aquello? Cada día la visitaba y cada día me lo preguntaba. Al hablar con algunas de las personas que residían en los alrededores las respuestas eran dispares. Muchos decían que la playa era una prueba del tipo de persona que eras. Convertirte en arena era sucumbir al peso de tus pecados y llegar al mar era alcanzar la libertad. Otros hablaban de una historia sobre magia oscura y una posible puerta al infierno. Si te desmoronabas era que tus pecados eran enormes y si alcanzabas el mar tendrías la posibilidad de un juicio por tu alma. Mucha era la rumorología alrededor de los sucesos mágicos de la playa pero no había una respuesta correcta ya que ninguna de las personas que vi avanzar por la arena en los casi dos últimos años ha regresado para contar la experiencia. Todos estos pensamientos se acumulaban como las hojas a los pies de los árboles en otoño cuando apareció un hombre adulto. No sabía decir si estaba más cerca de la treintena o de los cuarenta. Estaba en forma y estaba haciendo unos estiramientos antes de enfrentarse a la playa. En cuanto dio los primeros pasos su cuerpo arenoso se sumergió hasta la cintura como si hubiera entrado en una piscina. Toda la confianza durante la preparación se desvaneció en cuanto la mitad de su cuerpo formó parte de la propia playa. Intentó alcanzar el mar pero como si estuviese metido en un lodazal casi no se podría avanzar. Desesperado empezó a mover las arenas intentando recomponerse. Solo hay un puzle más difícil de montar que un cuerpo hecho de arena que se deshace y es un corazón roto pensé. Era una broma interna acuñada tras muchos visionados de personas que se quedaban por el camino al mar. Poco a poco el hombre desaparecía. Perdía sus formas como el chocolate con el calor hasta que solo quedó playa.

A pesar de que se produjeron dos intentos tempraneros no fue hasta media tarde que llegó la tercera persona hasta la playa. Era una mujer que no llegaría a los treinta años. Lloraba desconsolada mirando el mar. Tenía cara de no haber dormido por lo menos en un par de días y temblaba no sé si de tristeza o de rabia. Durante un momento pensé en levantarme y pararla. Decirle que volviera a su casa. Antes de que tomase una decisión la mujer avanzaba firme por la arena. Aunque su cuerpo era completamente de arena no se deshacía al avanzar. Solo sus lágrimas, ahora de arena; se derramaban. Todavía lloraba pero su cuerpo permanecía inmaculado. Cuando alcanzó el mar los espasmos que tenía durante todo el proceso desaparecieron. Alzó sus brazos como agradeciendo a una entidad mayor. El brillo se volvió a producir. Y tras tanta lágrima derramada, calma. Ya no quedaba nada de aquella mujer o de sus lágrimas. Deseé que fueran ciertas las historias sobre alcanzar la libertad al fundirte con el mar. Que aquella mujer obtuviera la paz que la había traído hasta la playa.

Antes de que se fuera el Sol terminé mi libro. No parecía que se fuera producir ningún intento más hoy. La playa me tenía fascinado. Había visto en todo este tiempo más de mil intentos y cada uno de ellos me parecía especial. Durante todo este tiempo pude contemplar personas de todo tipo, parejas que lo lograban, parejas que se dividían por el camino, parejas que no llegaban a ninguna parte y hasta recuerdo lo que parecía una familia que se fue en el brillo marítimo. Me preguntaba si algún día me atrevería a comprobar que estaba sucediendo en aquel lugar en mis propias carnes. Muchas veces sentía que la propia playa me llamaba. Su magia me sedujo desde el primer momento. ¿Qué tengo que perder? Era una idea loca. Todavía faltaba una hora para que se despidiera el sol y con ello la magia de la playa. Sin pensarlo dos veces saqué un boli y escribí unas palabras en la primera página del libro en forma de despedida en donde se suelen dedicar. Lo puse sobre la silla y tras comprobar que no había nadie en los alrededores me quité toda la ropa. No sé que pasaría en la travesía hasta el mar pero no quería llevar encima nada que me pesara. Ya sin nada respiré hondo y di el primer pasó. La sensación fue como cuando te tropiezas con la alfombra y no te terminas por caer. En el proceso mis dos pies había desaparecido en la playa. Me asusté, no había dado este paso para quedarme a mitad de camino. Desaparecer en la arena me aterraba. Y sin dudarlo un solo instante continué mi marcha al océano. Cada paso que daba me hundía cada vez más como si estuviera avanzando por el mismo mar. Apenas quedaban unos metros y la arena me llegaba hasta las axilas. Podría parecer un nadador intentando alcanzar la orilla. Me negaba a rendirme. Todo este tiempo. Todo este camino. Y ya tenía mi destino casi al alcance de mi arenosa mano. Podría ver como la arena era más oscura por la humedad. Tenía la arena al cuello pero hacía movimientos con el mismo que parecían pequeños saltos. Podía sentir la brisa marina. La tenía tan cerca que cada vez que golpeaba sentía granos de arena de mi cara desprenderse. Me faltarían tres saltos como ese y ya estaría. Con el primero el cuello y el mentón desaparecieron. Puedo hacerlo. Segundo salto y esta vez es mi boca la que se convierte en parte de la playa. Ya no podré decirme palabras de aliento. Aúno todas mis fuerzas. Lo voy a conseguir. Tercer salto. No puedo ver nada. ¿He desaparecido en la playa? No puede ser. Estaba tan cerca. Tan cerca que lo rozaba. Tan cerca. Tan tan tan cerca. ¿Es eso el brillo?

lunes, 27 de mayo de 2024

Una bala y una vida

                         Lo más importante es la misión. El francotirador repasa mentalmente todos los pasos que tendrá que llevar a cabo. Lleva cinco horas sentado sobre el tejado de un edificio esperando el momento indicado. Seis meses de preparación para este día. Tener localizados todos los puntos de vigilancia de las fuerzas de seguridad. Comprobar todas las posibles rutas de entrada del reciente presidente de Burkina Faso al hotel donde se hospedará durante dos noches antes de reunirse con mandatarios de distintos países con el fin de presentar su plan de paz para África. La paz crea muchos y poderosos enemigos piensa. A su izquierda una bolsa grande de deporte en la que lleva su rifle de francotirador. En apenas media hora llegará el momento y comienza a prepararse. Arma el instrumento y saca la bala. Se coloca un casco oscuro que deja al descubierto parcialmente el espacio entre la boca y las cejas. Coloca un reloj a la derecha del arma y a la izquierda de la misma coloca un dispositivo con un botón. Lleva un mono oscuro pesado, guantes para no dejar huellas y calzado militar. Es un profesional con muchas bajas a sus espaldas. Cuando se reúne con un cliente siempre usa la misma frase "mi precio paga una bala y una vida". Lo que nunca les dice es que con esa vida también va incluida el peso en la conciencia de arrebatarla. Bajo su gatillo han caído tiranos, buenas personas, soldados y civiles. Esta misión es diferente y así se lo hizo saber a sus clientes. Mira el reloj y faltan cinco minutos para la llegada del mandatario. El rifle ya está en posición. Si nada falla tendrá unos treinta segundos donde el político esté al alcance. La concentración se ve alterada al escuchar unos pasos cautelosos a sus espaldas. El francotirador sonríe.


-¡Quieto! ¡Aparta las manos del arma lentamente! No quiero ninguna tontería o disparo. - El francotirador retira con calma las manos del arma recogiendo con su mano izquierda el dispositivo con el pulsador que había dejado colocado al lado del rifle. - No hagas ninguna tontería o será peor para ti.

-Tranquilo agente Peterson. Quiero que hablemos.

-¿Có... Cómo sabes mi nombre? ¿Es una clase de broma de alguno del Departamento?

-Agente Douglas Peterson, ¿ese es tu nombre no? Me voy a incorporar despacio para que veas que no supongo ningún peligro. - El francotirador coloca sus brazos en forma de cruz con los puños cerrados ya que en el izquierdo sostiene el pulsador y se levanta con calma. - ¿Ves? No tengo intenciones hostiles. Me voy a quedar en esta posición mientras hablamos si no le importa.

-¿Quién cojones eres? ¿Cómo sabes mi nombre?

-Eso da igual agente. Lo que importa es por qué estamos ambos aquí ahora mismo. Le pediría que no se mueva pero ahora mismo debería empezar a notar un poco de calor en su sien a ambos lados a la altura de sus ojos. No se alarme pero en cuanto se puso a mis espaldas activó un dispositivo de disparo directo a su cabeza. Si se mueve una bala le freirá el cerebro. Si cree que disparándome va a salir de esta le informo que mi traje y mi casco son blindados y en el milagroso caso de que me hiriera mortalmente en mi mano izquierda tanto un pulsador que si suelto también habrá sopa de su cabeza. ¿Entiende la situación?

-Sí... En... Entiendo. Por favor, no me mate. Soy un buen hombre, tengo mujer e hijos. Tenga piedad. No he hecho nada para merecer esto.

-Usted y yo sabemos que eso no es cierto agente Peterson. Y eso me remite a por qué estamos aquí. Me han contratado para matarle. Hoy va a morir y le voy a explicar los motivos. - El francotirador no se gira pero puede sentir al policía sollozar a sus espaldas. - Tranquilo amigo, si se mueve esto acabará demasiado pronto. Usted no es tan buen hombre como intenta hacer creer al mundo. A sus espaldas hay pecados sin pagar. En ocasiones el mundo es justo y busca la forma de que paguemos nuestras deudas. Creo que ya sabe a que me refiero.

-Yo... Yo... Yo... No fue mi culpa. Yo pensé... Yo no creí... 

-Ya, ya, ya. Usted no pensaba que volvería su pasado a reclamar el precio de sus pecados. La mayoría de personas como usted piensan eso agente Peterson. Pero seis familias perdieron a un hijo y esos seis padres y esas seis madres se pusieron en contacto conmigo. Me contaron la historia de un policía que una noche borracho disparó a seis niños que jugaban en la calle. Descargó su arma en unos niños inocentes que no estaban haciendo otra cosa que jugar agente Peterson. Y luego llegó "la justicia". Usted tiene una familia muy interesante. Padre policía condecorado y un tío senador con tanta influencia que el precio de esas seis vidas fue un seminario sobre el consumo del alcohol y una reubicación a otra ciudad. Puede entender que esas familias no podían convivir con la idea de que usted pudiera tener una vida después de haber arrebatado la de sus hijos.

-Yo... Lo siento tanto... - El francotirador escucha como llora desconsoladamente. - Cada noche veo sus caras. Cada noche veo mi error.

-No fue un error agente Peterson. Cada día hombres como usted pisotean a las personas de los barrios más pobres. A veces les cuesta la vida. Su color de piel o el barrio en el que nacen les cuesta la vida. No creo que sea justo agente. ¿Quiere saber una cosa curiosa? Cuando las familias me contactaron decidí aceptar el trabajo con una rebaja del cincuenta por ciento por la particularidad del asunto. Y decidí darle un trato especial, por eso estamos hoy aquí.

-No entiendo. ¿Qué quieres decir?

-Pude haberle matado en multitud de ocasiones desde que me contrataron agente Peterson. Pero si usted muriera en mitad de la calle volviendo del bar al que va con sus compañeros igual en algún momento de la investigación alguien podría tener la brillante de acordarse de esas familias que vivieron esa desgracia. No creo que sea justo que esas madres y esos padres sufran más.

-¿Y mi familia? ¿Es justo para ellos?

-Muy buena pregunta agente Peterson. Por eso estamos aquí ahora. Morirá como un héroe en acto de servicio. Mirarán por las cámaras que desde su posición debió encontrar a alguien en este tejado y esa persona le dispararía en la cabeza. No hay cámaras que apunten a este tejado y las balas que utilizo no son rastreables. Su familia recibirá una pensión y pensarán que ha sido un héroe. Es más de lo que merece pero decidí que ninguna familia debería sufrir más por su existencia.

-Si te disparo. Si te disparo alertaré a mis compañeros aunque no te mate.

-Parece una buena idea, pero, ¿no cree que ya tengo un plan de escape para una situación como esa? Me gusta su entusiasmo. Le diría que mirara pero por ahí viene el convoy y la limusina del nuevo presidente. Ha sido un placer compartir este rato. - Antes de poder recibir respuesta deja de pulsar el disparador. Se escucha un suspiro y una bala impacta en la cabeza del agente que cae sin vida. - Ahora me tengo que marchar.


El francotirador se desprende del mono y debajo llevaba un traje de policía como el del hombre que yace sin vida a escasos metros de él. Cambia el casco por una gorra policial. Guarda el rifle y la ropa en la bolsa de deporte. Se mueve por el tejado recogiendo el arma por control remoto que empleó para llevar a cabo el asesinato. Con todo en la bolsa hace una foto con el teléfono del cuerpo inerte del agente Douglas Peterson. En la calle el político ya está ya en el interior del edificio mientras la prensa todavía sigue haciendo ruido de fotos intentando captar una imagen del invitado. El asesino baja por las escaleras de emergencia y alcanza la calle donde se desplaza entre el barullo del gentío intentando evitar que su cara sea captada por alguna cámara. Piensa en llegar a casa e imprimir las fotos para que esas familias puedan descansar en paz. Mientras avanza se repite que la misión es lo más importante. Una bala y una vida es su precio. Esta vez no siente ningún cargo de conciencia.