Soy mi reloj de arena
en mis pies se derrama
cada grano de pena
sobre un pedestal de culpa
donde cualquier color perece
crece un gris y un sol que nunca amanece.
La tierra ya me espera
para un adiós de fuego
y mil lágrimas en una pecera
donde las camas son de espinas
y tu recuerdo es primavera.
El perro espera a la gata en la luna,
amarillo en sus ladridos
y la gata no se entera
ruido que rebota en ladrillos
de un castillo de soledad eterna.
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