Si te pido que nos abracemos,
si pongo flores en tu ventana,
si compartiéramos todas las lágrimas,
si envío ese mensaje,
si te pido que me abraces,
si las ganas vencen al silencio,
si decidimos compartir nuestro tiempo,
si no puedo pero quiero,
si hablamos y no solo con la mirada,
si vienes y me abrazas,
si no nos pedimos nada
y nos lo damos todo,
si guardamos los recuerdos
y construimos otros,
si voy y te abrazo,
si me pides que nos abracemos,
si me pides que te abrace.
Si...
¿Qué pasaría?
miércoles, 1 de enero de 2025
Que pasaría...
jueves, 26 de diciembre de 2024
Primera aventura
A lo largo de lo siglos XVII y XVIII los siete mares tuvieron dueños, los piratas. Fuera de la ley estos hombres y mujeres desafiaron al mundo para conseguir fama, riquezas y cumplir sus sueños. Muchos de ellos se hicieron famosos y todavía son recordados por sus hazañas de pillaje. Existió una banda que a pesar de no hacerse famosa destacó por una gran particularidad, tener dos capitanes. La banda de los hermanos piratas era una rareza dentro de un mundo lleno de líderes en solitario. Aunque se les llamase los hermanos piratas tanto Henry "El Español" como Robert "El Mulo" no eran hermanos. Eran unos amigos que discutían como hermanos y se defendían de la misma manera. El Español era algo bajo pero habilidoso. Se crio durante la mayor parte de su infancia en el norte de España donde recibió una gran educación además de ser adiestrado en el uso de espadas. Su compañero solía decir que era tan inteligente como la sabiduría popular, un poeta del mar o un erudito capaz de rajar a quien le falte al respeto. Por otro lado Rob era grande a lo alto y a lo ancho, lucía una barriga que en muchas ocasiones asomaba por la parte inferior de sus ropas pero eso no le impedía dar unos puñetazos como coz de burro y de ahí su apodo. Habiendo pasado gran parte de su infancia y adolescencia buscándose la vida en las calles, conoce como funciona el mundo y las personas. A pesar de ello tenía un carácter alegre que le hacía ser el alma de la fiesta y un don de palabra que le hacía parecer un trovador de las historias del mar. Su leyenda como piratas no traspasó la barrera del tiempo como la de William Kidd o Thomas Tew pero sus aventuras merecen ser recordadas igualmente.
Aquellos dos hombres empezaron su historia en el ciudad de Sandwich, en el condado de Kent, Inglaterra. Tras navegar durante un año trabajando en un barco pesquero decidieron que era su momento de conseguir su propia embarcación, su propia tripulación y surcar los mares en busca de aventuras y riquezas. Y tras mucho planearlo fueron a la zona del puerto donde estaba atracado un barco de la armada inglesa mientras los soldados estaban de permiso. Descubrieron que esa noche solo tendría dos soldados vigilando la entrada y otros dos patrullando por el puerto por lo que sería el momento ideal para hacerse con el barco. Era un buque magnífico que apenas tenía un año desde que lo botaron al mar por primera vez, con unos pequeños cambios sería la embarcación pirata perfecta comentaban. Siendo como era medianoche era raro ver en el muelle a dos personas que no fueran de vigilancia y allí se encontraban ambos caminando abrazados y haciendo eses. Caminaron hasta quedarse a unos pocos metros distancia de los guardias que se sorprendieron de verlos y se llevaron la mano a su mosquetón para prepararlo en caso de ser necesario. Los amigos empezaron a alzar la voz en lo que parecía una discusión acolorada.
-¡Te digo que ahí dentro no hay nadie! - Gritaba Rob a su amigo. - Ahora mismo ese barco está vacío como tu cabeza.
-¿Cómo van a tener una embarcación como esta sin apenas vigilancia? - Le contestaba El Español mientras golpeaba con su dedo índice en el pecho de su compañero. - Solo unos inconscientes como tú dejarían esto al alcance de cualquiera.
-No quiero repetirme pero ahí dentro no hay nadie, ¿me escuchas o aquí dentro solo hay eco? - Al mismo tiempo que le preguntaba le daba unos golpes en la cabeza. Los gestos eran entre cómicos por el estado ebrio de ambos y preocupantes por la agresividad de los mismos. Los guardas se acercaron caminando con seriedad y con sus armas guardadas.
-¿Qué esta pasando aquí? - Advirtió uno de ellos. - Estas no son horas para pegar estos gritos. Será mejor que se vayan a dormir la borrachera.
-Mira idiota, al final has molestado a estos hombres. Perdonad caballeros, mi amigo dice que ahí dentro se encuentra durmiendo toda la armada inglesa y yo aseguro que ahí dentro no se encuentra nadie.
-Pues tiene razón, ahora mismo los soldados que forman parte de la tripulación de esta embarcación están de permiso y ahora mismo solo nosotros la resguardamos. ¿Queda zanjada así esta discusión sin sentido?
-Entonces, ¿me asegura que está vacío? - Preguntó Henry que recibió un asentimiento de cabeza de ambos guardas. Y miró a su amigo. - Sé reconocer cuando me equivoco amigo, tienes razón.
-Bueno Hank, gracias por aceptarlo. Gracias caballeros y una última cosa.
Los guardias iban caminando a su puesto cuando se giraron para comprobar que era lo que quería decirle el más alto de los dos hombres. El Mulo hizo honor a su nombre y golpeó a uno de ellos en la mandíbula derribándolo al instante. Hank propinó un puñetazo en el estómago al otro para luego empujarlo a las frías aguas de la costa inglesa. Henry recogió las armas del guarda noqueado mientras su amigo subía al barco e iniciaba los preparativos para partir. El más bajo de los piratas empezó a cortar las amarras con el sable del guarda y su compañero ya estaba al timón después de izar las velas. Mientras Henry recogía el ancla pudo ver como llegaban corriendo otros dos guardas intentando frenar su escapada. Rob al timón se reía mientras su compañero desde una de las barandas les despedía con la mano. Los guardas intentaron atinarle con sus armas de fuego pero en la oscuridad de la noche era casi imposible acertar a esa distancia. Se tuvieron que conformar con asistir a sus compañeros heridos y ver como el barco se alejaba en la oscuridad. Los amigos trabajaban incansables en dirigir el barco en la oscuridad.
-Ja ja ja ja ja Hank tenías razón en que hacernos pasar por borrachos les haría bajar la guardia. Cayeron en tu trampa. Y ahora, ¿cuál es nuestro destino?
-En las costas españolas y portuguesas encontraremos hombres dispuestos a unirse a nuestra nueva tripulación, pero este barco necesita un nombre.
-Siempre dicen que parecemos hermanos pues que este barco sea nuestra madre, "La Madre de los Mares". ¿Qué te parece?
-Estás inspirado Mulo. Y ahora vayamos por nuestro sueño al sur.
viernes, 20 de diciembre de 2024
Dioses. Jardín.
Si los dioses en general son seres caprichosos, los Absolutos lo son todavía más. En su panteón apenas interactuaban entre ellos ya que preferían centrar su control sobre sus dominios. Otra cosa muy distinta era cuando uno de ellos hacía acto de presencia en los reinos terrenales que las posibilidades de que uno o varios se acabasen juntando. En el principio de los tiempos estaba le Diose del Amor rodeade de sus fieles. Humanos y entidades mágicas de todo tipo se congregaban alrededor de le Absoluto. Su aspecto original neutro mutaba a los ojos de quien le viera. Para uno de los hombres era su hija, para la mujer que tenía sentada cerca se presentaba como su amado, un centauro que disfrutaba del ambiente presenciaba a su mejor amigo y compañero de armas y un grupo de hadas que revoloteaban por la zona al niño del pueblo que les llevaba de comer cada mañana. Le Diose disfrutaba de compartir amor con otros seres vivos. Su presencia en el plano terrenal venía acompañada de mucha felicidad. Pero no todos querían la felicidad de los seres vivos y a una distancia desde la que no pudieran verle el Dios del Dolor contemplaba con asco a su compañere.
El Dios del Dolor tenía un plan y caminó por la pradera donde se encontraba Le Diose del Amor. Cuando los seres que rodeaban a la entidad se fijaron en el otro Absoluto, este inclinó su cabeza como pidiendo permiso para acercarse. A pesar de su aspecto oscuro y atormentado, ninguno de los presentes tuvo inconveniente mientras esto no espantara a la otra deidad y el Dolor personificado caminó entre ellos tocando con un leve gesto sus pechos en lo que parecía un gesto de gratitud. Cuando alcanzó al Amor sonrió con frialdad y volvió a inclinar la cabeza como símbolo de respeto. Tenía un regalo para el Amor. Le Diose sabía que El Dios del Dolor veía su aspecto neutro verdadero, que en el dolor no existe ni un ápice de amor. Desconfiaba de él pero no quería ser desagradecide con una ofrenda de otro Absoluto. El Dios del Dolor alzó sus brazos y los mortales allí reunidos empezaron a llevarse las manos al pecho. Un dolor agonizante les alcanzó allí donde habían sido tocados por el Dios. Poco a poco empezaron a caer y retorcerse sobre el suelo. Incluso los seres alados yacían sufriendo un enorme dolor. Le Diose estaba confundide, ¿qué estaba pasando? El Dios del Dolor estaba preparando su regalo. Se escuchaban los gritos agonizantes de los mortales a su alrededor y casi en perfecta sincronía sus pechos estallaron desde el interior como si un ariete hubiese derribado las paredes de carne. Del orificio empezó a asomar el corazón todavía palpitante de cada una de las víctimas elevadas por un tallo verde oscuro y espinoso que elevaba el órgano sobre el cuerpo de los seres ya fallecidos. De la misma herida también brotaron raíces que también llenas de espinas buscaban tierra. Cuando los corazones alcanzaron sobre el tallo una altura de más o menos un metro y como si fuera un capullo se abrieron dejando paso a una flor negra. Le Diose miraba horririzade toda la escena, aquellos humanos y aquellos seres mágicos no merecían una muerte así. El Dios del Dolor alcanzó una de las rosas y rompió el tallo. Olió el aroma que brotaba de ellas mientras disfrutaba del dolor que le producían las espinas al clavarse en sus dedos. Sin mirar atrás a la otra deidad que tenía a sus espaldas arrojó la flor a sus pies y se marchó otra vez caminando. Le Diose del Amor estaba totalmente afligide y sufriendo la mayor de las tristezas que es aquella que no dejan que salgan lágrimas. Durante muchos años en ese territorio crecieron esas flores negras fruto del encuentro del amor y del dolor. Aquel lugar se convirtió durante incontables eras en un lugar de encuentro para aquellos que sufrían por amor. Los primeros humanos le llamaron el Jardín del Desamor.
miércoles, 18 de diciembre de 2024
Frente a frente
Extraño tu frente,
el lugar donde depositaba mis mejores besos.
Juntarla con la mía
y compartir nuestros mejores pensamientos.
Saber que detrás está tu mente
y allí vivo feliz en tu recuerdo.
Que la acurruques en mi pecho
y que el deseo se convierta en sentimiento.
Extraño saber que estás ahí dentro
con mis besos, con tu risa y nuestro recuerdo.
sábado, 14 de diciembre de 2024
Todas las veces que no decimos te quiero
Esta canción me recuerda a ti
escucha esto que creo que te gustará
creo que esto te puede gustar
me recuerda a ti.
Si para ti es importante también lo es para mi
puedes contármelo no es una tontería
podemos vernos aunque sea cinco minutos
podemos vernos aunque sea un minuto
aunque sea un ratito
podemos.
¿Te apetece si vamos a cenar?
¿Te apetece pasear?
¿Te apetece si hacemos de comer y vemos una película?
¿Te apetece juntos?
Te llamo que me apetece escuchar tu voz
sí, manda un audio que tengo ganas de escucharte.
Tengo ganas de verte
me acerco y me cuentas
cuenta conmigo
si quieres voy
si me necesitas voy
estoy para ti
te escucho
te veo
juntos.
Hice esto, espero que te guste
te hice de comer tu comida favorita
te compré un regalo
para ti
por ti.
Que bien te sienta
te ha salido muy bien
estás preciosa
gorda me la pones
estoy muy orgulloso de ti
me alegro mucho por ti
me pone muy feliz ver que las cosas te van bien
eres muy graciosa
tienes mucho talento
admiro la persona en la que te estás convirtiendo
te admiro
se me calienta el pecho de pensar en ti
eres un motivo de mi alegría
contigo siempre acabo teniendo una sonrisa
contigo puedo hablar de lo que sea
contigo puedo ser yo mismo y no sentirme juzgado
siento que puedo contarte todo
me siento escuchado
me siento visto
me siento arropado
contigo.
Presencia
Estaba en un sueño. Era uno de esos sueños en los que te persiguen. Estaba tan asustado que ni miraba atrás para identificar a mis perseguidores. No sé si era por los pasos que cada vez se escuchaban más fuerte a mis espaldas o por esa extraña sensación de sentirse observado que era como tenerlos a cada paso que daba más cerca de atraparme. La angustia era tal que no vi que en mi carrera me dirigía a un callejón sin salida. Al chocar contra el muro la desesperación se disparó en mi interior. Noté tres manos reteniendo mis piernas a mi espalda. No quería girarme. Golpee la pared como intentando derribarla. Dos manos más se sumaron al agarre a la altura de mis muslos. Intenté apartar las manos que me retenían las piernas pero era como apartar el agua cuando estás metido en el mar. Más manos empezaban a sujetar mi cuerpo que empezaba a ahogarse con tanto agarre como en arenas movedizas. En un último acto desesperado grité con todas mis fuerzas. Esperaba que alguien me rescatara. Cerré los ojos y comprobé que cada vez más manos me retenían hasta que mi cuerpo estaba totalmente aprisionado. Tiraban de mi por todos lados. Ya no era capaz ni de escuchar mi voz.
Abrí los ojos y estaba en mi habitación. Tenía la respiración acelerada. Debería estar a oscuras pero tenía un haz de luz frente a mi. No podía creer su origen. Delante de mi estaba ÉL. No soy creyente pero era la única forma de definir lo que estaba pasando. Un ser de luz blanca en mi habitación. Alrededor de dos metros de altura e irradiando por todo su cuerpo una luz blanca que impedía determinar ciertas facciones. No llevaba ropa y a la altura de donde deberían estar los ojos su cara se cortaba. Sobre el corte estaba el universo. Era como un cerebro flotante vestido con pamela y decoración cósmica. La imagen de esta entidad anuló la mayoría de capacidades ya que solo podía observarlo entre asombrado y aterrorizado. En el pecho, el corazón sonaba como tambores tribales. Aunque no tuviera ojos, podía notar su mirada. Me hablaba y el sonido de mi corazón no permitía escuchar nada. No podía parar de mirar el universo. Su mente, sus ojos y una parte de él era todo el universo. Omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia. Seguía hablando pero seguía sin poder escuchar nada y durante un instante me cuestioné si siendo incapaz de hacerme escuchar su voz podría ser ÉL. En cuanto ese pensamiento recorrió mi mente se paró de inmediato y levantó un dedo de su mano. Como en un truco de magia mi cuerpo reaccionó a su gesto y vi como poco a poco mi cuerpo empezó a transformarse. Se deformaba y se separaba. No dolía pero era grotesco. En un momento lo que era mi cuerpo se había transformado en una infinidad de pompas de jabón que flotaban sobre mi cama. Podía percibirme a través de cada una de ellas. Así debía de ser la mirada múltiple de una araña. Dirigí mi múltiple percepción a mi acompañante y bajó el dedo. Las pompas de los extremos comenzaron a explotar y otra vez la sensación de terror se apoderó de mi. ¿Iba a desaparecer? Como un efecto en cadena cada pompa que estallaba hacía que dos más la siguieran. En un momento mi cuerpo burbujeante desapareció y en el mismo instante que lo hizo mi cuerpo apareció como empujado de nuevo sobre la cama. Mi fe había sido restaurada. Empecé a hablar pero de mi boca no salieron palabras ni sonidos sino baldosas que se iban apilando frente a mi creando un camino flotante. Mi boca se movía pero solo contribuía a que el camino se extendiera más y más. Llegado un momento por más que moviera la boca intentando hablar ya no salían ni palabras, ni sonidos y tampoco baldosas. Ignoré lo absurdo de toda la situación y comencé a gatear por las baldosas. El camino ascendía atravesando el techo de mi habitación y el piso del vecino. Subía por el cielo más allá de las nubes. Como un bebé travieso yo gateaba por ellas. Al final me encontré una puerta en mitad de la nada. La abrí y las baldosas se desmoronaron como un castillo de naipes. Caí. Todo se volvió oscuro.
Volví a despertar en un lugar que no reconocía. Era oscuro y sucio. Miré mis manos y estaban totalmente cubiertas en ceniza oscura. Me incorporé y mi cuerpo estaba también cubierto entero por la misma ceniza. Caminé sin saber a donde iba. Podía sentir todavía que ÉL estaba ahí observando. Y buscaba con la mirada a mi alrededor al mismo tiempo que avanzaba. Intenté quitarme la ceniza de encima pero unos simples golpes no bastarían. Sin saber muy bien el origen apareció un fuego que me rodeó en forma de círculo. El círculo se fue estrechando a mi alrededor y aunque las llamas eran intensas no parecían dar calor. Estaba paralizado de nuevo y las llamas me alcanzaron. La primera lengua de fuego que me tocó quemó la ceniza de mi pie y la borró. A medida que se quemaba la ceniza que me cubría ante mis ojos se mostraban todos los errores de mi vida. Todos los actos oscuros que me manchaban. Los más leves se quemaron de cintura para abajo y a medida que la llama ascendía aparecían los más graves. La llama me cubrió entero. Me desperté. Estaba en mi habitación y ahora sí que parecía que todo estaba en orden. El sueño seguía en mi recuerdo. Quizás tenía una segunda oportunidad.
martes, 10 de diciembre de 2024
Cuentacuentos
Era el día después de mi noveno cumpleaños. No tenía clase. Tardé años en darme cuenta que nunca tendría clase el día después de mi cumpleaños. Viajo en el asiento de copiloto. Escuchando una historia que tardaré doce años en saber que está siendo improvisada sobre la marcha. La historia hablaba de un mundo de héroes y dragones, de villanos que siempre son derrotados y de victorias que conforman épicas leyendas. Siento que viajo en lo físico y en mi cabeza al mismo tiempo con dos rumbos distintos. Me habla con calma y con esa gracia que solo tenía él. Me pide que me esconda bajo la guantera para que no nos pille la policía, para él era nuestro juego y para mi nuestra aventura. Está especialmente animado porque me dice que tiene una sorpresa para mi y su alegría se contagia de la forma que solo se pueden contagiar las buenas emociones. Me vuelvo a sentar en el asiento colocándome el cinturón y me felicita por ser tan responsable. Hace frío y apenas hay personas por la carretera. ¿Quién estaría a las nueve de la mañana un seis de diciembre en la carretera a la playa? Solo "El hombre que venció al frío" y su nieto. Tiene una copia del periódico donde hablan de él en el asiento de atrás por si se encuentra con alguien enseñarla. Él es el hombre que vence al frío cada día nadando en el océano Atlántico. Y yo hoy su compañero de aventura.
Aparca lo más cerca de la playa que puede y me dice que nos bajemos. Se queda en bañador como si la temperatura no fuera con él y se coloca el neopreno. Estoy helado hasta los huesos por la brisa marina y me sonríe. Me dice que hace buen tiempo para la fecha que es y no sé si se burla de mi o lo dice en serio. Saca un paquete envuelto en papel de regalo del maletero del coche. Se me ilumina la cara. Mientras lo abro no sé cual de los dos está más ilusionado. Es un neopreno. Me dice que me lo ponga. Tiemblo de frío durante todo el proceso. Vamos al mar. Meto un pie y tengo tanto frío que salgo corriendo. Él se mete de cuerpo entero. Lo miro como mirarían los ciudadanos de sus historias a los héroes que vencen al dragón. Me pide que me meta con él. Me da vergüenza reconocer mi debilidad y le digo que lo miro desde la arena. Se pierde en el mar durante un buen rato. Reaparece con dos peces en sus manos. Los acaba de pescar y me los enseña orgulloso. No me puedo creer que en ese agua helada haya podido no solo bucear sino pescar algo. Me dice que volvamos a casa que la abuela le echará la bronca si me pongo malo. Me dice que ha pescado su comida de hoy. Varios vecinos que se asomaron a observar su rutina acuática le saludan. Me subo al coche con el neopreno puesto y con una toalla en forma de capa. Le pido que continúe la historia. Me pide que le recuerde donde la dejó. Lo pienso ahora y no entiendo como se me pudo pasar que la estaba improvisando. Creo que está muy contento de que hayamos compartido ese momento. Yo lo estoy. Es El hombre que venció al frío. Es mi héroe. Es mi abuelo.